Lo mas extraño de la conducta humana ante los abismos es que cuanto mas nos asustan mas los extrañamos y cuanto mas los extrañamos mayor es el temor a volver a caer en ellos de manera reciproca... el abismo no nos teme, el abismo nos consume, se alimenta de nuestro miedo y de nuestra ansiedad hasta dejarnos secos e inertes ante la mismisima inevitabilidad y nos observa caer en sus fauces como un monstruo que debora nuestros despojos de humanidad sin siquiera masticarlos...
Mauro Canteros 26-07-2010
Sábado antes de Pascua
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